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Entrar en un baño de agua caliente aporta desde hace siglos un bienestar inmenso sin contar con las ventajas terapéuticas. El spa, en la época romana, se daba en una especie de tonel muy grande cortado en dos, en el cual varias personas podían darse baños muy calientes. Hoy día, los materiales naturales más estéticos recobran su popularidad, ya que los productos sintéticos no pueden imitar la apariencia, el olor y las propiedades de la madera.
Los spas de roble casan perfectamente con el entorno natural de su casa. Pueden también integrarse en una terraza de madera. La tradición del baño caliente o "Hot Tubbing" natural ahora vuelve a ser muy popular.
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